juin 2012
51 billets
Ahora mismo dejo tu carta sobre la mesa. Si pudiera decirte, pienso, lo que realmente siento, entonces… Lleno hileras de puntos suspensivos: una, dos, tres, diez, cien, doscientas, mil. Hojas y hojas y hojas con esas gotas de tinta alineadas en una marcha incesante de segundos y respiraciones. Lejos, dijiste. Lejos, escribo.
Así lo escribo:
…………………………….. …………………………….. …………………………….....
Has de pensar, cada nueva mañana, que un tipo a menudo piensa en ti y sonríe. Aunque quizá no sean sus días más felices.
I.S.
Una historia de trenes.
Iba escribir algo, de trenes; de un tipo que toma el primer tren con destino a cualquier lugar para alejarse de una tipa.
Me atoré en algún punto a la mitad, en las vías. Le di vueltas y vueltas, pero nada, ¿y cómo?, si está claro que la historia trata de nosotros: yo soy el tipo y tú eres todos los lugares.
Maldita.
No sé, decirte algo...
La noche tiene un susurro delicado, imperceptible (cada cariz cuidadosamente cavilado) que se extiende por ahí, junto a la ridícula ventana abatible (besa el alféizar como loca). Pero silbame un no (que me silbés un no) con ternura cuando te pregunte si querés que me vaya de tu casa (silbame tiernamente un no, desde el zapato de tus labios). Al final qué, qué importa si paseo en la carroza de la...
Seda (Alessandro Baricco)
Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estas, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego.
dijo Madame Blanche, Hervé Joncour escuchaba,
no abras los ojos si no puedes, y acaríciate, son tan bellas...